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Buen Fin 2017 con pronóstico de ser el segundo más bajo

Buen Fin 2017 con pronóstico de ser el segundo más bajo
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El incremento de entre 8 y 10 por ciento en las ventas que gobierno y sector privado calculan tendrá la séptima edición de El Buen Fin, que arranca este viernes 17 de noviembre y concluye el próximo lunes 20, es el segundo más bajo desde que la campaña inició en 2011.

El pronóstico implica apenas la tercera parte del crecimiento de más de 30 por ciento que registró en sus inicios y sólo superará el aumento de apenas 5.5 por ciento de 2014, de acuerdo con cifras de la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo (Concanaco – Servytur).

La derrama económica ha subido de 39 mil millones de pesos en 2011 a 89.9 mil millones de pesos en 2016 y la participación de las empresas pasó de 40 mil a 50 mil 300 en el mismo lapso, mientras que para este año se espera que las ventas lleguen a 100 mil millones de pesos.

Sin embargo, en un entorno actual de bajo consumo interno y afectación al poder adquisitivo de los mexicanos debido a la inflación y la devaluación del peso, además de miles de damnificados por los terremotos y huracanes de septiembre, es poco probable que se logre un “boom” en las ventas y la campaña no basta para reactivar la economía nacional, señaló José Luis de la Cruz, director del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (IDIC).

Un 92 por ciento de las familias mexicanas considera que hay recesión económica y 80 por ciento manifiesta que su hogar ya está siendo afectado, revela una encuesta de Kantar Worldpanel, una agencia mundial de investigación en mercados. Las cifras son similares a las del año pasado cuando 9 de cada 10 familias dijeron estar en crisis económica, pero aún así 6 de cada 10 compraron hasta dos artículos, en promedio, en el pasado Buen Fin.

La campaña ha sido la principal generadora de deudores en el año aseguró Ángel González Badillo, director de la asociación civil Defensa del Deudor, pues 30 por ciento de los casos de morosidad en tarjetas de crédito que atiende son de gente que adquirió deudas en las dos últimas ediciones de El Buen Fin e inluso refirió que, aunque pocas, la organización  todavía atiende personas que se endeudaron desde la primera edición.

Si  bien mencionó que ha habido cambios en el comportamiento de los consumidores y también de los comercios que participan en El Buen Fin, porque los primeros se han vuelto más conscientes en planificar sus compras y cuidar sus ingresos, mientras los segundos, sobre todo los pequeños negocios, optan por hacer ofertas que sean pagadas de contado y no con tarjetas de crédito, cada año ha sido constante la llegada de gente a Defensa del Deudor que ya no puede pagar las deudas contraídas en esos días de promociones de hasta 48 meses sin intereses.

“Comienzan a llegar en abril pero no dejamos de atenderlos todo el año”, dijo. Consideró que en 2017 las ventas no crecerán tanto, por lo menos en los estados afectados por los sismos y particularmente en la Ciudad de México, porque la organización ha recibido decenas de nuevos deudores, que no son más que los damnificados de clase media que perdieron vivienda o trabajo y que sólo se quedaron con deudas por las compras a plazos que hicieron de diversos bienes, desde automóviles hasta pantallas y artículos electrónicos, muchos de ellos adquiridos justamente en El Buen Fin del año pasado.

Hasta el año pasado, las tarjetas de crédito concentraron el 31 por ciento de las compras, con 28 mil 128 operaciones, de acuerdo con la Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio y Departamentales (Antad). Otro 9 por ciento o 7 mil 899 transacciones se realizaron con tarjetas departamentales, 22 por ciento o 19 mil 394 compras con tarjeta de débito y 38 por ciento equivalentes a 34 mil 302 casos fueron compras en efectivo.

Paradójicamente, las deudas también crecen en los comercios minoristas que ni siquiera participan en El Buen Fin, como son los casos de las misceláneas y las tiendas de abarrotes, entre otros negocios que venden productos de la canasta básica, sencillamente porque la gente “se endroga con las grandes cadenas y luego ya no tiene ni para comer”, señaló Cuauhtémoc Rivera, presidente de la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (Anpec).

“Es la dialéctica entre los suntuario y lo necesario. Se sobrecalienta el consumo y la gente que se excede en comprar durante El Buen Fin, ya no tiene dinero para lo más necesario y entonces en el comercio minorista se nos incrementan los casos de clientes que nos piden fiado”, comentó.

Vía La Jornada

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